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Frecuencia, energía y vibración

Por definición, la materia es todo lo que tiene masa, peso y ocupa un lugar en el espacio. Todo en el universo es materia, desde las lejanas galaxias que podemos observar a través de un telescopio hasta la silla o el sillón en el que estás sentado o sentada en este momento.


Toda la materia está formada por unas partículas pequeñísimas llamadas átomos, los cuales a su vez están constituidos por partículas aún más pequeñas llamadas partículas subatómicas (electrones, protones y neutrones).

En Física, la energía se define como la capacidad de realizar un trabajo o acción, producir movimiento, cambio o transformación.


Lo interesante es que todo en el Universo está hecho de materia y energía. La materia está compuesta de átomos y moléculas (que son grupos de átomos), y la energía hace que los átomos y las moléculas estén en constante movimiento, girando alrededor de sí mismas, vibrando y creando la VIDA.


Lo que es aún más interesante es que la Física, al estudiar la materia, ha creado una rama llamada Física de Partículas, que estudia los componentes elementales de la materia (átomos y partículas subatómicas) y las interacciones entre ellos. Esta rama de la física, al descender en el mundo microscópico, ha descubierto que las partículas parecen desvanecerse en entidades ondulatorias o vibraciones. Así, la materia está esencialmente vacía; no es que los átomos y las moléculas no existan, sino que al ver más de cerca lo que se encuentra es un intenso palpitar de partículas que se crean y se destruyen continuamente. Por lo tanto, "el vacío" está realmente lleno e impregnado de campos de energía.


Y la cosa se pone aún mejor: si bien nos imaginamos a las partículas subatómicas (electrones, protones y neutrones) como pequeñísimos puntos, existe una famosa teoría llamada "Teoría de Cuerdas", cuya idea esencial es que si viésemos una partícula subatómica con un microscopio muy potente, nos daríamos cuenta de que en realidad no es un punto, sino un pequeño lazo o cuerda que VIBRA en el espacio-tiempo. Dicho de otra forma, estas cuerdas son "estados vibracionales", y lo que hace "vibrar" a estas cuerdas es la ENERGÍA.


Ahora, vamos directo a qué es eso de “vibrar”, qué es la “frecuencia” y la “resonancia”.

Una vibración es la propagación de ondas de energía y se puede considerar como una oscilación o movimiento repetitivo.

Una frecuencia es la cantidad de veces que oscila (sube y baja) una onda de energía durante un segundo y se mide en hercios o Hertz (Hz). Básicamente, la frecuencia es la "música" en la que se mueven los átomos de la materia.

Y la Resonancia es el fenómeno que se produce al coincidir una frecuencia interna con una frecuencia externa.


Nikola Tesla, el inventor de la radio, decía: “Si quieres encontrar los secretos del universo, piensa en términos de energía, frecuencia y vibración”.


Cuando en nuestra Tierra hablamos de vibración, estamos partiendo del hecho de que TODO ES ENERGÍA, pues la energía es quien “controla” a la materia.

Lo que llamamos materia no es más que movimientos vibratorios. Todo en el universo tiene una vibración molecular, nada está en reposo, todo se mueve, vibra y circula en distintas "frecuencias" que se comunican entre sí.


Tú VIBRAS porque estás formado por átomos y moléculas que responden a la ENERGÍA.

Lo fascinante es que no solo vibras a un nivel físico, pues no solo eres un cuerpo físico, eres un SER compuesto por diferentes dimensiones o cuerpos: el Físico, el Energético, el Emocional, el Mental y el Espiritual.


Cada uno de tus cuerpos tiene una función específica y, aunque esto aún no ha sido comprobado del todo por la ciencia, es importante conocerlo, pues te ayudará a ser consciente.


Ser consciente significa sencillamente: DARSE CUENTA. Un ser consciente es aquel que siente, piensa y actúa con pleno conocimiento de lo que hace y de lo que ES. Así que quiero hablarte de cada uno de tus cuerpos para que puedas “darte cuenta” a qué “frecuencia” estás “vibrando” y cómo esto afecta tu vida.


Los 5 Cuerpos

  1. El Cuerpo Físico: Es el que actúa, el que hace, ese que vemos a simple vista y que nos sirve de “vehículo” para actuar y experimentar la vida material.

  2. El Cuerpo Energético: También llamado etéreo o vital, es el que anima a nuestro cuerpo físico y está unido al mismo. Este cuerpo es como un doble o un gemelo electromagnético de nuestro cuerpo físico, ya que es la suma de todos los sucesos eléctricos y magnéticos causados por la actividad neuronal del sistema nervioso.

  3. El Cuerpo Emocional: También llamado astral. Es el que siente, en él viven y se acumulan todas nuestras emociones y, contrario a lo que se piensa, las emociones no están localizadas en ningún sitio exacto de nuestra anatomía, sino que están a otro nivel que no es el físico.

  4. El Cuerpo Mental: Es el que piensa, en él se registran todos los eventos de nuestra vida y viven nuestros pensamientos, los cuales, por cierto, no se originan en el cerebro (hasta la fecha ningún científico ha podido localizar la mente en el cerebro), sino en este otro cuerpo que se expande alrededor de nosotros como un “campo de energía”.

  5. El Alma: Nos conecta con el plano o la dimensión Espiritual, la energía que lo crea y lo impregna todo. El alma quizás sea la parte de nosotros en la que más nos cuesta creer, pero hay que reconocer que generalmente solo creemos en aquello que podemos ver. Cuando nuestra visión es tan limitada que ni siquiera podemos ver los átomos, “ver el alma” no es una cuestión de “buena vista”, sino de CONSCIENCIA (darse cuenta), y eso más que una meta es un proceso, un camino que cada cual hace a su ritmo.

Para entender mejor tus cuerpos, imagina que eres una pirámide o un edificio; en la base o primer piso se encuentra tu cuerpo físico y al mismo nivel tu cuerpo energético o electromagnético, pues están entrelazados.


En el segundo piso de este edificio o pirámide que tú eres se encuentra tu cuerpo EMOCIONAL, en el tercero tu cuerpo MENTAL y en el cuarto piso tu ALMA.

Los cuerpos SUPERIORES controlan a los cuerpos INFERIORES, por lo tanto, tu mente controla y modifica tus emociones, y tus emociones controlan y modifican tu cuerpo físico. Por ello, es que al conectar con el Alma podemos controlar y modificar todos los cuerpos inferiores.


En otra ocasión, me extenderé en este tema “del Alma”. Por el momento, vamos a enfocarnos en los demás cuerpos, porque la energía que emana de todos ellos pone en movimiento determinadas vibraciones que determinan nuestra frecuencia, y recuerda que la frecuencia interna “resuena”, es decir, atrae o repele frecuencias externas. Así que lo que experimentamos en nuestra vida no es una casualidad, sino el resultado de nuestra vibración y frecuencia.


Todo pensamiento, intención, sentimiento, deseo o acto ¡Vibra! Así que debemos darnos cuenta de ello y aprovechar nuestro libre albedrío para ELEGIR cómo queremos vibrar y, en consecuencia, cómo queremos vivir.



La importancia de tu Frecuencia

Como he dicho antes, las frecuencias se miden en hercios o Hertz (Hz). Un Hercio es una unidad física usada para medir la frecuencia de ondas y vibraciones y equivale a un ciclo por segundo; un Mega Hercio (MHz) es igual a un millón de hercios.

Entre más alta es la frecuencia, más rápido vibra la onda, creando vida. Pero cuando la frecuencia es baja, la vibración es más lenta.


Esto tampoco es magia, pues lo podemos comprobar con situaciones tan sencillas como la frecuencia cardiaca, que es el número de veces por minuto que nuestro corazón late.

La frecuencia cardiaca se expresa clínicamente en latidos o batidos por minuto (BPM), pero también se puede medir en Hertz, solo que los Hertz son la cantidad de ciclos o eventos (en este caso el evento sería un latido) que ocurren en un segundo, en vez de en un minuto.

Así pues, todos nuestros órganos tienen una frecuencia, y esto ha sido comprobado, pues en 1992, el biólogo Bruce Tainio llevó a cabo el estudio de la frecuencia vibratoria del cuerpo humano y concluyó que un cuerpo sano tiene una frecuencia durante el día de 62 a 72 MHz y que cuando se reduce la frecuencia vibratoria de una persona, el sistema inmunológico se ve comprometido.


Si la frecuencia se reduce a 58 MHz, aparecen los síntomas del resfriado o la gripe; en una frecuencia de 55 MHz, empiezan las infecciones virales; a 42 MHz, sobreviene el cáncer, y a los 20 MHz se inicia la muerte.


Todo lo que comemos, ingerimos, inhalamos y nos untamos en nuestra piel tiene una frecuencia que afecta a nuestro cuerpo físico; por ejemplo, los vegetales frescos tienen una frecuencia de 15 MHz, las hortalizas de 12 a 22 MHz y hay alimentos que están por encima de los 50 MHz, como el cacao, el limón y el alga espirulina.


En cambio, los productos procesados, con químicos tóxicos y de origen animal, tienen una frecuencia muy baja que afecta nuestra vibración FÍSICA y ENERGÉTICA, pues los alimentos son la fuente de donde nuestro cuerpo obtiene los nutrientes necesarios para generar ENERGÍA.


Por su parte, los ingredientes de los cosméticos que utilizamos se absorben en mayor o menor medida por la piel, de manera que también nutren o intoxican a tu organismo, suben o bajan tu vibración. De ahí la importancia de preferir cosméticos naturales, frescos, orgánicos y biológicos.


Asimismo, cada enfermedad tiene una frecuencia, y ciertas frecuencias evitan el desarrollo de la enfermedad y aniquilan virus y bacterias, lo cual fue comprobado por el Dr. Royal Rife en los años 30.


Ahora bien, nuestra frecuencia vibratoria no solo depende de nuestro cuerpo físico, sino también de nuestros “otros cuerpos”, pues así como “vibran” los alimentos, también lo hacen los pensamientos, y por ende las emociones, las acciones, las palabras e intenciones.


La relación mente, emociones y cuerpo está científicamente comprobada por muchos estudios, así que decir que “Tus pensamientos se convierten en tu realidad” no es un cliché de la nueva era, sino una certeza científica.


Visión, Pensamientos, Emociones y Vibración

Nuestros pensamientos son producto de nuestra percepción, es decir, de nuestra forma de ver las cosas, nuestra visión o nuestra consciencia (aquello de lo que nos damos o no nos damos cuenta). Por su parte, las emociones son reacciones que nuestro cuerpo produce como consecuencia de los pensamientos, y cada emoción tiene una diferente frecuencia vibratoria.


En 1996, el Dr. David R. Hawkins (reconocido Psiquiatra, Escritor e Investigador) publicó un libro llamado “El poder contra la fuerza”, en el cual nos ofrece un mapa de los campos de energía conocido como el “Mapa de la Conciencia”.

En este mapa, Hawkins nos explica cómo los diferentes niveles de consciencia (visión) corresponden con ciertas emociones, ciertos filtros de percepción y ciertos niveles de energía.


Hawkins nos ofrece una escala que va del 0 (muerte) al 1000 (iluminación) en base a la cual podemos calibrar nuestra frecuencia vibracional, es decir, medirla en comparación con este patrón de referencias.


En el estado más alto de la escala (1000) se encuentra la iluminación, un estado de unión o conexión con ese “algo” indestructible y más grande que todo, pero conectado a todo (incluyéndote a ti mismo); puedes llamarlo Dios, espíritu, energía creadora, el poder de la energía o como decidas hacerlo.

En el estado más bajo (0) se encuentra la muerte.


Hawkins pudo determinar mediante pruebas kinesiológicas que el cuerpo físico se fortalece o debilita dependiendo del nivel en el cual nos encontremos, así que cuanto más bajo estemos en la escala, menos energía tendremos (estaremos en una frecuencia más baja), así que experimentaremos más pensamientos, más emociones negativas, más enfermedad y carencia.


El Dr. Hawkins nos dice que: “Todos los niveles bajo 200 a la larga destruyen la vida en el individuo y en la sociedad, y todos los niveles sobre 200 son expresiones constructivas de poder. El nivel decisivo de 200 es el umbral que divide las áreas generales entre fuerza y poder”.


Si nos manejamos por debajo de 200, nuestra consciencia es destructiva, negativa y no íntegra (no está completa). Hawkins llama a estos niveles de consciencia “grados de falsedad” (fuerza) en contraste con los “grados de verdad” (poder) que son los que están por encima de los 200.


Cualquier valor por debajo de 200 nos debilita para actuar, así que se tiene que recurrir a la fuerza, por lo cual nuestro cuerpo es más susceptible a enfermedades. En cambio, valores mayores a 200 nos empoderan y nos permiten ser dueños de nuestro destino.

Ahora la pregunta clave es: ¿En cuál nivel o frecuencia estás?


Según el Dr. Hawkins, el 85% de las personas en la Tierra viven por debajo del nivel de coraje (o valor); sin embargo, el “Mapa de la Consciencia” no tiene como fin establecer un dualismo entre lo que es bueno o malo; Hawkins destaca una y otra vez que ningún nivel es “mejor” que otro, sino que todos son sencillamente una forma que puede tomar nuestra consciencia. Por lo tanto, esta herramienta es un mapa de crecimiento, y estés en el nivel que estés, siempre podrás ascender si así lo deseas.


Como ves, la vibración y la frecuencia son temas de vital importancia en nuestra vida, pues literalmente TODO ES ENERGÍA. Así que VIBRA ALTO y resuena en la frecuencia del AMOR y la ABUNDANCIA.

 
 
 

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